14 septiembre, 2006

15/08/2006 Japón

Llegamos a Moscú casi sin enterarnos. Pero las 12 horitas en el aeropuerto de Seremetievo se hacen eternas. El aeropuerto es muy pequeño aunque no tan tercermundista como auguraban en la web.

Básicamente consiste en una especie de hexágono de dos niveles. Puedes moverte por cinco de los lados del perímetro pero no dar la vuelta entera así que todo se resume a una ida y vuelta recorriendo los duty free y los cuatro restaurantes de mierda que ofrecen os ruskis.

El servicio es correcto aunque los rusos son de lo más seco que te puedas encontrar. Ni los buenos días. Tras tirarnos en uno de los pocos asientos durante un par de horas decidimos dar una vuelta para estirar las piernas. En la planta alta hay unos pasillos bastante anchos donde la gente “acampa”. Están en el suelo con mantas, colchonetas, traen comida y bebida. Hay de todo tipo: europeos, chinos, rusos, japoneses… casi todos parecen tener una escala larga. De hecho unos españoles que venían con nosotros (de Price WaterHouse) van a Ulan Bator y tienen una escala de 14 horas. Eso si, han conseguido los visados y se van a ver Moscú.

Finalmente, tras dos cervezas, unos sándwiches y unas pelis nos subimos al avión hacia Tokio. Hay que decir que los aviones de Aeroflot son bastante nuevos (Airbus A320 y Boing 737-600) y el servicio y comida son correctos. No tienen pantallitas individuales como en British pero estamos tan cansados que dormimos todo el camino tras vernos Suoperman en el portátil.

25 horas después de salir de Madrid llegamos a Narita. Como nota folklorica decir que veníamos en el avión con las dos integrantes del grupo ruso Tatu (si, esas que actuaban medio en bolas en eurovisión). Es lamentable ver que solo las reciben unos 10 fans japoneses…

Narita Express y en hora y media estamos en el Hotel Fukudaya donde el señor Tamura nos recibe y nos asigna la misma habitación del año pasado.

Esta noche estamos cansados asi que salimos por Shibuya. Un shushi rápido y vuelta por las tiendas de discos del norte de la estación y paseito por el Spanish Zocu (que se parece a un callejón español como un huevo a una castaña).

A las 7 de la tarde nos vamos a la cama. Mañana toka Tsukiji y hay que levantarse a las 4:30.

Por cierto, el tiempo caluroso pero no agobiante. Está nublado y llovizna a ratos.
Jaime y Afsoon