
No se como expresar lo que sentí, no se.
Iba al médico, quedé con ella en una cafetería y entré despistada, como siempre. Miré a un lado y al mirar al otro.......nos encontramos. Ella estaba allí, las miradas de ambas se dirigieron hacía los ojos y me encontré con una sonrisa, grande, de una mujer de aspecto afable y cariñosa que me abrió los brazos y al abrazarnos, sentí algo, sí, algo que no se puede explicar.
Podría decir que iba predispuesta a ello, pero no. Algo pasó.
Me acompañó al médico y en la sala de espera hablamos y allí empezó todo.
Al salir de la consulta, volvimos a la misma cafetería y seguimos hablando y empezando a conocernos y a contarnos nuestras vidas.
Fue una pena que yo no tuviera más tiempo de estar con ella, porque estuvimos juntas un ratito muy pequeño.
Le acompañé a su casa y que pena se acabó.
Es extraño que dos personas que no se han conocido nunca, en un encuentro hasta se lleguen a querer.
¿Cómo pueden suceder estas cosas? Al doblar una esquina la vida nos sorprende con cosas distintas que nosotros mismos no podemos controlar. Pero es muy bonito lo que nos pasó. Lo digo en plural porque estoy segura que ella está de acuerdo conmigo.
Siempre vamos en busca de la felicidad. Quizás la familia que tenemos cerca, la nuestra, nos de la espalda y de repente esta, la que nos encontramos de casualidad pero que estaba allí escondida esperando, nos puede dar momentos maravillosos.
Porque ¿cómo puede pasar que sin saber nunca que estábamos allí unos y otros nos hemos encontrado? Yo creo que ya solamente esto tiene que ser por algún motivo.
Y siempre lo digo, las casualidades no existen, siempre son causalidades. Porque el tren de la vida va llenos de estos regalitos, pero hay veces que vamos tan deprisa con nuestras cosas que se nos olvida abrirlos.
Mariamercedes
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